domingo, octubre 26, 2008

¡A por ello!

No me considero un tipo con suerte, sin embargo supongo que para otros puedo serlo, igual, en cuanto a mí es únicamente mi opinión la realmente valiosa (no es que otras opiniones no sean de valor, pero en tanto la mía no se vea tocada por ellas, no habrá efecto); ahora, en cuanto a la suerte, si bien es una ventaja, no es indispensable. No necesito suerte porque ya tengo claras varias de las cosas que quiero, después de bastante tiempo al fin sé a por qué es lo que en realidad quiero ir, y mucho de lo que ya tengo no sirve para la causa.

Miedo hay, angustia también, pero teniendo objetivos claros todo está mucho mejor, incluso en medio de esta mierda... Pero me molesta sobremanera que aun siendo claro con las personas, estas crean que voy a actuar diferente de lo advertido. Espero que dejen de tomarse en broma, entre otras cosas, mis sarcasmos y autoreferencias negativas, si lo hacen, también será más claro para ellos el panorama de la persona con que están tratando, y entonces no existirán reproches infundados.

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viernes, octubre 17, 2008

Marshmallow

«Menos es más», decía, ya ayer, un músico... Más es menos. Esta fue la lección: no se necesita demasiado, basta con el saber hacer para obtener el bien, es más, no es necesario saber que se hace, sólo hacerlo. Y le creo, finalmente sabiendo bien lo que hace, hace música.

UN-as cervezas, la molestia en la garganta por estar fumando otra vez, ¿y qué? Ya sé que no lo debo hacer, pero ese tipo de advertencias nunca me han detenido a la hora de llevar a cabo alguna estupidez, ¿por qué sí logran hacerlo a la hora de lo contrario? Porque soy un humano, tan humano, que le temo a lo bueno y no a lo malo. Pero hay algo a lo que no soporto temer más que a mí, a los demás, que al final vienen a jugar el papel de lo malo, pues soy yo lo bueno en tanto conmigo me conecto.

Van y vienen, les he visto. A pesar de todo rara vez no me recuerdan, y yo que no recuerdo bien porque he perdido en alguna proporción no sólo la memoria de corto plazo sino también las intuiciones asociadas a viejas imágenes, no les recuerdo si les veo pero sí esporádicamente cuando no les veo; es absurdo, pero así es, y me tiene sin cuidado, no me agobia de esa forma extraña aún recordarles o no hacerlo, sin embargo de golpe pude notar ayer por primera vez que a ellos sí les jode. Parece que suelo ser vidrio en la media para más de uno... ¡He aquí ya cumplo mi misión! Y no sabía que lo hago.

¡Hilarante!: más es menos. Qué curioso, de nuevo me siento niño y no necesité para ello una ilusión.

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jueves, octubre 09, 2008

¡El sueño es!


El recorrido desde mi casa hasta aquel lugar donde se supone me educo es bastante largo, el sueño nocturno desde hace varias semanas no genera en mí sensación de buen descanso y esto me mantiene irritable, además con lapsos de inexplicable angustia. Por supuesto aquellas cosas cortan la viscosidad de mi fluido vital, ese líquido invisible que imagino lleva a todo mi ser la tranquilidad de la constancia, motivo por el cual últimamente Morfeo suele cobijarme durante el trayecto cuasidiario en el transporte urbano, y es bueno que suceda en esta época aunque no me gusta dormir en esos momentos.

Ayer, como ya se ha vuelto costumbre, caí en sueño mientras iba rumbo a clase en el mediocre sistema de transporte masivo del que goza nuestra ciudad, un sueño que llamo «intermedio», ese en el que se tiene percepción de la realidad y los productos de la imaginación a la vez. El sueño que tuve ayer, y que extrañamente puedo recordar con claridad, estuvo, estoy seguro, alentado por la música proveniente de mis audífonos: la misma canción repitiéndose una y otra vez, como desde hace casi dos semanas, y es que esta canción es bastante particular, la letra consiste en una sola palabra acompañada de sonidos densos, la canción es así, densa, pero también psicodélica (si acaso logro emplear bien el termino), regular, atmosférica, inquietante pero predecible, tranquila y sencilla, sencilla en lo más básico de su estructura. Así entonces, envuelto por aquellos sonidos, comencé a soñar, y en el sueño la protagonista era Juliana, una compañera de hace tiempo, del colegio, de uno de los que me expulsaron; hermosa ella, de labios sugestivos y voz sutil. Se encontraba en una habitación muy amplia, totalmente verde, verde intenso, de textura en apariencia suave, casi apetecible al gusto, los bordes redondeados, ningún ángulo recto; entonces comenzó ella a correr en círculos, lo hacía de forma muy graciosa e inocente, se fatigó un poco y lentamente se detuvo, luego se arrodilló sobre un colchón que había cerca a uno de los rincones de la habitación -por cierto, a proposito del colchón, este me llamó poderosamente la atención, aunque su forma era muy bien definida las demás características le hacían parecer como hecho de nubes-, ya de rodillas, con la espalda bien recta, subió la mirada sin mover la cabeza y luego cerró los ojos, de inmediato su ropa, amarilla, pieza por pieza se fue desvaneciendo, o más bien su piel la iba absorbiendo, hasta que acabó por completo desnuda, allí cambió de posición y quedó derecha de espalda al colchón, abrió las piernas y de su vagina, bien depilada, empezaron a salir serpientes emplumadas de muchos colores y bastante largas, fueron cinco, las primeras cuatro se enrollaron casi de inmediato una en cada una de sus extremidades, la última, sin abandonar del todo la vagina, rodeó parte de la habitación, envolvió con una sola vuelta el cuello de Juliana y posterior a esto alcanzó con su cabeza el lugar del que aún no acababa de salir, ubicó el clítoris y empezó a olfatear sobre él desenfrenadamente, el gesto pacífico que sostuvo ella con los ojos cerrados hasta ese momento, se trastocó en uno de sublime placidez; la serpiente no cesaba de masturbarla y ella, suavemente, cada vez se retorcía más, su cara expresaba un intenso placer, no solo sexual, era como si la experiencia tuviese algo de espiritual y sagrado.

Luego de aquello, que llegó hasta un punto de frenesí extraño, la serpiente que la masturbaba entró por su boca y a medida que se adentraba en ella terminó por abandonar del todo la vagina; las otras cuatro regresaron una por una a la vagina ya cuando la última la había abandonado enteramente, como entrando al cielo ingresaban reverente y delicadamente. Juliana en ese momento y por unos segundos se mantuvo muy quieta, luego comenzó a llorar, no de modo angustioso pero sí haciendo sentir en el ambiente una ligera brisa cargada de culpa... Esa sensación melancólica que me produjo su llanto fue sacándome poco a poco del «intermedio» sueño, que por esto mismo y aunque de cierto modo vívido, careció de privacidad.

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sábado, octubre 04, 2008

Dans les nuages

- ¿En verdad le crees? A mí me parece inconcebible.
- Sí, ¿por qué no creerle? Además, ¿qué tan malo podría ser si no es cierto?
- ¿Te parece de poca magnitud acaso? ¡Escucha lo que dices!
- Escucha bien tú, que ya no valgo, lo sabes bien, no sólo no me complazco con todo esto, ya no me importa lo útil que les pueda ser, incluso a ti; entonces no debo preocuparme por lo que repercuta una mentira más en mí... ¡No me jodas! Son mentiras solamente, iguales en toda situación. Además, son la materia básica de todos nosotros, ya no nos pueden dañar.
- Claro... ¿Y yo qué? Supongamos que, como tú crees, no me importas, sólo quiero complacerme. Pues bien, ¿dónde quedo yo? No te importa, ¿verdad? Egoísta.
- ¡Egoísta!
- Sí, tú.
- ¿Y tú qué? No te importo, jamás te importé. Deja de blandir palabras falsas.
- ¿Por qué haces esto? Si no te interesa lo que te pueda suceder, si lo que quieres es dejar que te dañen, bien, hazlo, pero no busques excusas tan ridículas, no dogmatices lo que no tiene razón para serlo, esto es plenamente fáctico... Bien sabes que no hace falta mostrar ante mí esa patética faceta imaginativa.
- ¡Mira quien lo dice!, ¿Te has mirado en un espejo?
- Lo sé... Pero entonces deja que yo haga todo, deja que sea yo y no un vulgar extraño.
- Está bien, hazlo tú, pero déjame pedirte algo
- Dime
- No guardes ni un ápice de compasión conmigo, violéntame y cágate en mí de la manera más vil que puedas. Eso sí, al final deja a la naturaleza, deja que la belleza fluya, todo deberá acabar en una explosión de luces coloridas y enceguecedoras, de tal modo que todos alrededor lo vean y ninguno lo perciba.
- Muy bien, seremos los dos, primero tú y luego... Luego, si es que no me duermo, yo.
- No, esto deberá ser...
- ¡Ya! No me lo digas, que luego me verás y no te acordarás de nada, mientras yo tendré que reprimir todos mis impulsos para no hacer el ridículo.
- Pues bien, será un extraño y no tú. Eres incapaz de soportarlo sin mi memoria.
- No, sabes que no. Y de todos modos, será para los dos, vas a ver cómo será para los dos.

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viernes, septiembre 26, 2008

«We could start over again»

A veces, a veces me siento desilusionado, decepcionado... Abandonado. Nostálgico, extrañando días que ya pasaron y nunca volverán, como si evocando esos recuerdos mal ensamblados pudiera darme algo de aliento, y no, sólo me debilito.

Quiero una nueva oportunidad para hacer todo, no porque me arrepienta de lo que ha pasado: lo que hice y no hice, lo que permití y no; no, no es eso, simplemente sé que un nuevo inicio me permitiría hacer todo mucho mejor y estar menos inconforme. Cambiar, eso... Quiero cambiar, perderme y ser otro, sólo otro. Creo que si me marcho de aquí podría solucionar algo de aquello, abdicar de esos recuerdos y dejarlos caer en el olvido para de una buena vez empezar nuevamente. Puedo empezar de cero. El primer paso ya está en curso, falta terminar de desprenderme de otras cuantas cosas y personas, pero no es fácil, sin embargo no dejaré de intentarlo.

Otro lugar, otro aire. Una nueva vida y el ser en el que hoy estoy, perdido en el pasado.

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viernes, septiembre 05, 2008

La dulzura de la...

La luz es una clase de energía electromagnética que en ausencia de objetos que puedan causar el efecto del Ángulo de Brewster, tiene la capacidad de revelar el mundo a los ojos.

Siento unas enormes ganas de ciscar en este momento, pero antes de ir a parir el mojón abandonándolo en las frialdades del váter, tengo algo que decir:

1. La Nada es, como término, absoluta, negación suprema; por ello cualquier uso de esta palabra acompañada de otra negación y un verbo, solo puede afirmar.
2. La falta de buena memoria es un privilegio que no se debe lamentar. Esta es una de las pocas cosas que, incluso cuando es nociva, el Hombre no debe olvidar.
3. Jamás se debe mostrar debilidad ante los demás. El buen comportamiento y la superioridad en los Humanos se construye precisamente sobre la mentira y la hipocresía.
4. No existe ni ha existido nunca cosa tal como el altruismo. Si lo quieren comprobar basta con que se miren en un espejo.
5. Cualquier cosa que Dios pueda ser está bien, en algo se debe depositar aquello que todos los Humanos tenemos: Fe.
6. Todo acto que obedezca a la Racionalidad por la Racionalidad es por ende una estupidez, solo el Instinto es suficientemente seguro y sabio para mantener con bien la vida.
7. Cualquier problema causado por el Hombre al ser solucionado por este mismo solo es ocultado. Todo problema artificial subsistirá en tanto su creador exista.
8. Todo hombre morirá sin haber conocido a la(s) mujer(es) con quien(es) compartió, aun si la(s) llegó a conocer muy bien en el sentido bíblico del término.

Sé que muchos sabrán disculparme por haberlos importunado con estas estolideces. Es que siempre que la mierda anuncia su llegada viene claridad a mi mente, y debo aprovecharla antes que me abandone porque con ese pequeño remolino de agua se va toda ella... Ahora que he terminado, voy a sentarme en el inodoro.

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lunes, septiembre 01, 2008

Valeria (I'll be under your stars forever)

Que una cosa comience bien no es indicador de que termine bien, en evidencia esta entrada no es un ejemplo de ello. Ahora, sé que lo que escribiré va a ser toda una bazofia, será empalagoso, ridículo y lastimero; de modo que si usted, quien lee esto, no gusta de ese tipo de cosas, le sugiero que de una vez y sin vacilar cierre la ventana o pestaña de su navegador para que evite experimentar nauseas... Definitivamente esto va a ser una entrada, como diría este señor, del tipo «querido diario».

Sobre cada día que se vive queda el peso de un recuerdo, y son esos recuerdos, acumulados, los que permiten a una persona decir «he vivido», perderles sería tener muerta parte de la existencia propia, apenas el ridículo viso de un intento de suicidio, pero suficiente para transformar al ser: sublata causa, tollitur effectus. ¿Y todo esto a que demonios viene? Pues estuve recordando hoy un par de filmes de Michel Gondry: «La Ciencia Del Sueño» y, muy especialmente, «Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos». Esta última toca el tema de los recuerdos y la posibilidad de borrarlos, esa idea definitivamente no me parece mala, por el contrario y a pesar de todo, espléndida; sin embargo me produce cierto temor olvidar para siempre a alguien o algo, y aquí viene aquella que me quita ese temor, es tanto lo que la odio (y este sí es odio, es personal, serio) que en verdad deseo poder borrarla de mi mente, ¡sería una venganza exquisita! Maldita, no en vano la he apodado «la Loca»... Sin embargo está Valeria, que es a quien definitivamente y bajo ninguna circunstancia querría olvidar, ella es ya lo que deseo: logró, y hoy lo pude notar con toda claridad, que mis músculos faciales se contraigan de tal modo que en el rostro se dibuje una sonrisa de imbécil cada vez que la recuerdo, fue ese instante que nunca es suficiente pero que es suficiente desde casi cualquier perspectiva para estar feliz unos segundos.

Claro, no está, es hoy sólo un fantasma que recorre con placidez los pasillos de mi memoria. Lo único que le reprocho es haberme dejado aquí, solo, como listo para morir; eso fue cruel, vino (también me embriagaba), me alivió, me puso feliz y de un día a otro simplemente abandonó la embarcación sin ninguna explicación y casi sin dejar rastro. Yo sé que no es culpable de haberlo hecho, pero yo tampoco, y eso no atenúa el hecho mismo. La verdad es, en la vida práctica, aquello que se debe ocultar.

Valeria estuvo conmigo pocos meses, apareció y se encendió entre los dos algo enormemente especial, fue en realidad muy bueno lo que pasó, pero lo mejor era ella, ella era, y lo digo con toda sinceridad, una de esas poquísimas mujeres que no solo hermosas sino cabalmente buenas personas, tan buena persona que merece comprensión incondicional por su único defecto, pero yo no entendí eso en su momento, dejé que la rabia me invadiera, todo intento por controlarme fue inocuo, mi ego de macho seguro y poseedor había sido intempestivamente tomado por las pelotas para entonces también ser sacudido con fuerza, mucha fuerza. Mi ego, mi puto ego que ya había sido lacerado en oportunidades anteriores, había recuperado con y gracias a Valeria toda la seguridad que «la Loca» le había arrebatado, sin embargo no admitiría de nuevo ser golpeado, y tan pronto sintió que levantaban la mano contra él reaccionó pueril y furiosamente sin detenerse un segundo para brindarme la oportunidad de pensar las cosas. Mi ego, yo. Cuando Valeria decidió que desaparecería de mi vida todo aquello que me había brindado cayó en abstinencia, se debilitó y permaneció así hasta poder tomar de alguna, que dispuesta como cordero me permitió zaherirla, la energía necesaria para caminar de nuevo tranquilamente sin mirar a los lados. Actué, y aún en ocasiones lo hago, como un zafio.

Procuro no pensar como habría podido ser si acción u omisión hubiesen aparecido de otra manera, pero a veces lo pienso y aunque sé que no tengo culpa de ninguna cosa, es difícil no culparme. Tal vez, tal vez si..., tal vez si no. Ahora sólo queda el recuerdo, sólo me queda su aroma como una vaga evocación y su sutiliza como una dulce opresión. Recordarla es sonreír, respirar y dejarme invadir por esa sensación de bienestar unos segundos, hasta que llega el segundo en que me invade el sentimiento de abandono y entonces quiero olvidar, como cobarde quiero olvidar. A lo mejor, si fuese posible, en un momento de desesperanza no sólo pagaría por borrar de mi mente los recuerdos de «la Loca» sino también los de Valeria, y es que al final si no hay evidencia no hay delito, no podría quedar remordimiento.


TEMA: Beautiful - ÁLBUM: Mellon Collie And The Infinite Sadness - ARTISTA: The Smashing Pumpkins

Hace unas semanas que no despego mis oídos de The Smashing Pumpkins, ya llevaba un buen tiempo sin escucharles y había dejado un poco en el olvido esa magia que me enamoró de su música hace algunos años... Hay una canción que me gusta mucho, una que he escuchado bastante estos últimos días (espero ya la estén reproduciendo), y es que me hace sentir varias cosas a la vez, es extraño: paz, nostalgia, tristeza, vacío, satisfacción. Y me recuerda que alguna vez la quise regalar pero no lo hice, a Valeria se la quise regalar, sin embargo no lo hice y ya no puedo, se fue en un parpadeo. Pero no fue malo no hacerlo, no se la regalé simplemente porque nos amábamos, ella no era confusa ni del mismo modo que yo. Creo posible que alguna vez me enamore de alguien que sea (tal) como yo, me gustaría que sucediese, sería no solo fascinante sino sobre todo curioso. De cualquier modo, ni todas juntas haciendo de retazos podrían conformar a una como Valeria, nunca.

Y bien, al final sí me quedaría con sus recuerdos, desde el principio lo dije, y aunque a veces lo dude, en el momento de la decisión no los borraría... ¡Cuanto la extraño hoy! Si sólo una vez la pudiese volver a ver esta amargura desaparecería. Lo sé.

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lunes, agosto 11, 2008

Minero

Experto minero, detona cada semana una fracción del túnel con dinamita y lo hace más profundo y «productivo», que cuanto más se explora en las entrañas de la montaña es también más la riqueza que se logra: sucia, húmeda, maloliente, oscura; pero sobre todo y contradictoria-mente, enceguecedora (es lo único que brilla en esas oquedades).

Sí, es cierto, para él cuesta bastante admitir que aquello le causa envidia, pero es cosa del orgullo que lleva años cultivando y cuidando como si fuese algo precioso... ¿Orgullo para qué? Solo le sirve para negarse un respiro cada vez que aparece la oportunidad. Pero no hay de otra, así son esta clase de mineros, y a pesar de todo no dejan de ser unos ingenuos, es que no salir a ver la luz del sol les impide crecer, se quedan sordos, ciegos y olvidan como hablar.

Minero: ¡imbécil! Siempre escarbando el mismo pútrido hueco, logrando ninguna cosa. ¿Para qué quiere riquezas alguien que está escondido?, ¿para que quiere la frente en alto alguien a quien la falta de luz le oculta? A nadie le importa lo que un topo bípedo piense o haga. Es inútil llenarse los bolsillos si nadie lo nota, aun los ladrones desean ser vistos.

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jueves, julio 03, 2008

Movimiento

¿Hay que hacer lo que hay que hacer?

El movimiento es siempre un problema para todo, incluso y especialmente para la quietud. De seguro por ello la vida es en sí misma movimiento, cualquier manifestación suya requiere de movimiento, aún si es tan leve o extraño que nadie lo perciba.

¡Cuantas veces he deseado no moverme, permanecer en total quietud! Pero no vale para ninguna cosa, el movimiento de lo existente está ahí, inamovible, me muevo siempre aun cuando ilusoriamente no lo haga, sin embargo no puedo negar que la dulzura de esa ilusión alcanza para hacerme sentir bien mientras dura, y es poco.

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lunes, junio 02, 2008

De la «S» a la «Z»

Lo peor de hacer las cosas mal no es tener que pagarlas, no; lo peor de hacer las cosas mal no es tener que vivir en esa mierda y cargar la rabia... Lo peor de hacer las cosas mal es que las tenga que pagar alguien cercano.

De las eses surgen las zetas. De las eses surgen las zetas. De esas eses surgen las zetas. De las heces surgen mis zetas. De las heces surgen las zetas. De las eses surgen las setas. De tus heces surgen las zetas. De las heces surgen las setas.



A proposito de besos en el orto y danzas que somatizan la estolidez, hace unas semanas la amiga de un amigo (sin comentarios), abrió un blog que planea convertir en medio de expresión para cualquiera que se anime a escribir allí por no sentir abiertos otros espacios; la verdad no creo mucho en ese tipo de empresas, pero no es mía así que al menos no le echaré encima mi «mala vibra». El punto: me hice colaborador del mencionado blog (sí, ya sé que acabé de decir una cosa y ahora otra) y publiqué algo que si les apetece pueden leer haciendo click aquí, de paso le echan un vistazo a todo allí.

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