¿Sabes donde voy cada noche? Donde no hay lugar, conmigo en la cómoda nada manifestándose en la plenitud del silencio, junto al morbo, lo grotesco y la obscenidad. Voy a llenarte allí con el enorme espacio del vacío, llego a ti cada noche a través de mí, sin obstáculos, sin estorbos, un camino limpio de agua clara, de sombras brillantes que controlo, y se mantienen inmóviles; son astutas, obedecen porque saben que si no, mueren... Pero igual las mato, mueren en mis manos plácidamente en un estallido de sinsabor y dulzura, de vanidad y estupidez.
Soy quien te posee cálidamente cada noche, el que controla todo con solo poner la cabeza en posición, cubriendo mi cuerpo con suavidad y muriendo en un segundo que me lleva al siguiente en una rápida resurrección.
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