Asfixia
¡Todo lo que quiero está tan lejos!
La peor de las desesperaciones es la desesperación de la desesperación, y en ella me hallo yo. ¡Malparida vida!, ¿por qué eres tan traidora? Yo jamás te pedí lo que me has dado y ahora que tengo lo que creía querer ya no lo quiero, nunca lo quise. Ahora, en este mismo instante, y no sé si es muy tarde, me doy cuenta que solo quiero un motor, porque siempre he andado sin uno.
Etiquetas: existencialista, reflexión












