
Me tienen absolutamente mamado las vainas carentes de su esencia particular, hoy en día las cosas ya no tienen eso que las hacía ser lo que eran, me molesta sobre manera la idea del café DESCAFEINADO, eso me enerva en exceso ¿a quien carajos se le ocurre semejante idea satánica?, ¿como es posible que alguien tome café descafeinado? Esa es, definitiva e inexorablemente gente extraña ¡gente anormal ola! ¿Para que se toma uno un verraco tinto sin cafeína?, ¿donde quedó la tradición del estudiante que se hartaba dos o tres aspirinas con un pocillado enorme de tinto ultra-cargado? Me indigna la idea del café descafeinado, es un absoluto desfase de la industria, de la gente, del país... Producimos el mejor café del mundo, y ahora lo sacan sin cafeína ¡no pues, qué verraquera!, qué tan moderno ala, ya hemos llegado a unos extremos de los artificios pendejos que me espantan.
Intenten por un segundo imaginarse la siguiente escena: «Señor, mire yo quiero un expreso... Pero sin cafeína por favor», ¿qué?, ¿sin cafeína? ¿Y para que entonces se va a tomar un expreso esta persona? Mejor que se coma un helado con sabor a café, que se tome una malteada de café, que se embuta cualquier vaina con sabor a café si es que tanto le gusta el café y a la vez odia el efecto de la cafeína ¡pero de por Dios, no sean sacrílegos!, no tomen café sin cafeína. Es que no le encuentro la justificación a tomar café sin cafeína, es un absurdo. Si le hace daño la cafeína y quiere café, ¡joder!, tome algo con sabor a café, pero no café descafeinado, eso es diabólico ola.
Ahora, que si fuera lo único, pero ahí esta también la leche deslactosada, y bueno, me sigue pareciendo antinatural la idea, pero al menos esta tiene su por qué ¿no? Si uno hace un pudin u otro postre que necesite de leche, pero le cae mal la lactosa, pues está bien la leche deslactosada. En fin, eso no le quita lo diabólico, pero hay cosas de cosas que requieren leche, y si uno no aguanta la lactosa, pues bueno... Eso sí, hay que ver gente que toma leche deslactosada sola, no la usan para preparaciones o mezclas ¡se la toman sola! ¿Cómo pueden? Es horrible, es aguada, no sabe a leche, es, es... Mejor dicho ¡no es leche!
Ahora fíjense en la siguiente idea, esta sí que es macabra en sí misma: «-Amor ¿qué quieres, café o chocolate? -Café, pero con leche... No te olvides que solo tomo leche deslactosada, y el café por favor descafeinado que la cafeína me acelera», ¿ah?, ahora díganme ¿no es este personaje un ser extraño?, ¿cómo verraca vida se lo ocurre a alguien tomar un café descafeinado con leche deslactosada? No sé... La idea es un esperpento, me eriza la piel, es que como vamos terminaremos viendo en las panaderías mogollas desmogollizadas (porque la forma es anti-light), o helados calientes en las heladerías (porque hay personas que no soportan lo frío).
¿Azúcar dietética? ¿Y eso qué es? A ver, dejemos claro el concepto, esta vaina no es azúcar, por favor, no le digan azúcar ¡hombre! No es azúcar, es un endulzante artificial hecho en principio pensando en las personas con diabetes o padecimientos similares, claro, con el pasar del tiempo la idea pareció de lo más pupi entre ciertas personas de aquellas que todo lo consumen «light», y les pareció genial este producto para «guardar la línea», lo mejor del caso es que el producto evolucionó y ahora hay «azúcar light», esta se supone que sí es azúcar, con la diferencia que contiene menos calorías, pero ¿y si no tiene calorías para qué?, ¿uno para qué quiere un Bon-bon-bum sin calorías?, ¿para qué un Frutiño «light»? Hombre, no seamos pendejos, si no quiere consumir calorías, no consuma dulces, al menos no más de lo absolutamente necesario... Hay gente que se martiriza comiendo y tomando cosas dulces pero sin calorías, maricadas «light», y lo peor es que saben que son adictos al azúcar pero se lo niegan, tratan de mitigar estúpidamente su adicción con estos productos «light» que no saben igual a los que se hacen con azúcar de verdad; no me cabe en la cabeza la idea de un mojicón «light». Ola ¡no seamos tan pendejos! Si usted es adicto al azúcar, admítalo, trate de dejar el vicio, consulte con su médico la manera, pero no lo mitigue en esa forma tan lastimera. Una cosa es que en principio se usen estos productos tal cual parches y chicles de nicotina en el caso de los fumadores, y otra muy diferente, que la gente consuma toda la vida cualquier vaina en su versión «light». Es que es el colmo ¡si hasta hay un restaurante que se llama «Fritanga Gourmet»! ¿Cómo? «Fritanga Gourmet»... Pero ¿acaso la fritanga no es esa vaina que engulle el vulgo en sus días festivos y verbenas populares?, ¿no es ese tradicional plato grasiento y grotesco que comen esas personas que gustan de enmantecarse la jeta? Sí, ese mismo ¡ese es!, solo que ahora lo venden en un lugar con «clase», donde lo sirven «bonito» y además procuran que sea lo más «light» posible... Si es que es posible una morcilla, un chicharrón, una longaniza o un chunchullo minimamente «light». ¡Ah gente indigna de las cosas! Por favor, no juguemos de esa forma con la comida, ¿es que no han aprendido que con la comida no se juega?, ¿o es que acaso les parece muy bonito tomar las cosas, quitarles sus propiedades esenciales y venderlas bajo el sello «light»? ¡Cosa ridícula ola! Todo eso esta al mismo nivel de la cerveza SIN ALCOHOL. ¿Por qué la gente insiste en no admitir que no puede con algo, que son viciosos de algo... En fin?, ¿cual es la pendejada? ¡No más hombre, no más! Las vainas como son, chicharrón grasoso, café psicoactivo, cerveza para los borrachos y roscón relleno de mucho bocadillo con bastante azúcar encima.
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