- ¿Qué más?
- Bien, ¿qué cuenta?
- Normal... Mamado de que los demás me jodan la vida.
- ¿Qué pasó?
- Lo de siempre, el loco de la esquina pegado dos cuadras pidiéndome monedas.
- Pero cagada, el tipo vive en la calle.
- ¿Para qué sirve ayudar a la gente?
- Usted siempre con ese tema... ¡Qué mierda!
- ¡No, pues! Perdón señor filántropo.
- ¡Que va!, no es eso, el problema es otro.
- Ah, sí... ¿Cual?
- Pues usted, ¿cual más iba a ser?
- ¡Ja!... Sí claro, yo, yo soy el problema, pero se le olvida que sin mí el verdadero problema sigue, solo que yo no me lo voy a tener que mamar más.
- Pues suicídese si tanto jode, ¿qué lo detiene?
- No quiero, ¿quien dijo que me quería suicidar?
- Entonces cállese... No me joda la vida con su amargura existencial.
- ¿Yo lo obligo a que me oiga? Usted me oye porque quiere, acepte que le gusta discutir el tema.
- Sí, sí, me encanta oírlo hablar del tema en esa forma, por eso siempre que lo hace le digo que cierre la boca.
- ¿Pero qué? Solo respóndame, eso es todo, con eso garantiza que me quede callado... ¿Para qué sirve ayudar a la gente?
- Pues le digo solo para que no me joda más: puede que sea solo un pañito de agua tibia, pero es un intento permanente de mejorar las cosas en el entorno, no más. No le digo que ayude, usted vera que hace, solo no me joda.
- ¡Por fin! Eso era todo... Yo tampoco le digo que no ayude, usted vera si se jode por otras personas a las que le importa un culo.
- Pues sí, yo veré que hago.
- No por joderle la vida más, hombre, ¿usted cree que las cosas cambian con su ayuda?
- Eso intento, aunque depende también del tipo de ayuda.
- ¿Cómo así?
- Pues claro, porque yo no es que sea un ejemplo y ande ayudando a la gente, simplemente contribuyo con algo cuando puedo.
- Bueno, sí, ¿pero a qué se refiere?
- Hombre, que gente cómo usted cree que ayudar es matar a medio mundo: «Suprimir la causa desaparece los efectos».
- Jajaja... ¿Por qué cree que yo pienso eso? Que critique ciertas cosas no indica que esté justo en la posición contraria a ellas, lo mismo me pasa cuando le digo a Felipe que la psicología conductista es una pseudo-ciencia que sirve solo para que el perro no se orine en la sala de la casa, en seguida me acusa de freudiano, y a mi Freud solo me parece un cocainómano desquiciado.
- Entonces, ¿qué sugiere?
- Nada... ¿Qué podría sugerir, lo mismo que todo el mundo? Que nos unamos en una causa común para «salir adelante» y que «todo mejore»... Eso incluye en algunos casos lo que hace usted, dar ayudas a diestra y siniestra malcriando y volviendo más inútil a esta ralea de vagos, en otros casos lo contrario, lo que según usted quiero hacer yo, desaparecer a medio mundo para «vivir mejor»... Nada funciona, no va a mejorar.
- Ya le dije que yo solo contribuyo con cosas cuando puedo, no vivo en función de eso. Además, si no le parece que haya solución, ¿para que discute el tema?
- Pues porque me saca de quicio ver que la gente se empeña estúpidamente en «tratar de mejorar» lo que desde el principio está mal, pueden ayudar a todos, pueden desaparecer medio mundo, pueden hacer lo que les venga en gana, después que «alcanzan el objetivo», entre ellos surge otro Némesis peor, es que la cosa no es de unos y otros no, la cosa es de todos, todos somos la maldita causa.
- ¡Sigámonos matando entonces! Por gente como usted estamos como estamos, no ayudan en nada, solo joden al resto con su resentimiento y pesimismo.
- Pero no es necesario sugerir que nos sigamos matando, desde el principio ha sido así, por siempre será así.
- ¡Resentido!
- Cómo quiera, pero con lo que digo no estoy jodiendo ni matando a nadie, vaya a ver usted todos los que quieren «ayudar» a cuantos joden y matan por «ayudar» y «mejorar la situación».
- Me está jodiendo la vida a mí, siempre con el mismo tema.
- ¡Y dale! Si no quiere oírme hablar del tema pues listo, no más, ya me respondió.
- Sí, ya, no me joda más.
- Nos vemos luego, espero que su ayuda pueda «mejorar el mundo».
- Suerte.
Etiquetas: existencialista, literario