En esta entrada trataré el asunto del aborto únicamente desde la perspectiva que lo ve como garantía de no empeorar las condiciones de vida para el ser humano en general, una perspectiva que obedece a la inmediatez y que es en buena parte de tipo político. No me interesa en particular aquí discurrir sobre el momento en el que se supone biológicamente comienza la vida, y mucho menos relacionar este tema con asuntos dogmáticos.
Nada nos da derecho a disponer de otra vida, pero tampoco hay algo que en los hechos lo impida si bien existen leyes que lo castigan. Ahora la cuestión es si disponer de la vida de otro, en este caso un ser humano en gestación, debe siempre juzgarse valorativamente como un acto reprochable y malvado, por lo tanto condenable a la luz de las leyes, a lo cual yo respondo NO. No, porque en las circunstancias históricas, sociales, económicas, ambientales, culturales y morales que vivimos, no hay garantías para el vivir bien (es que el ser humano se proyecta no solo a vivir, pues eso lo hace cualquier ser vivo, sino a vivir bien, tal como nos hizo ver sabiamente Aristóteles) de la inmensa mayoría de la población humana, mucho menos para nuevos seres humanos, no hay si quiera, en muchos casos, garantías de sobrevivencia, lo cual hace de la reproducción humana en esta situación global, un hecho mucho más reprochable que el aborto, a través del cual se garantiza que la calidad de vida de un determinado numero de seres humanos e incluso indirectamente todos, no empeore por cuestiones de aumento en la población sin aumento y/o mejora en todo aquello que a este nuevo ser humano rodeará, de lo cual hará parte y consumirá, me refiero no solo a sus necesidades básicas, me refiero también y muy especialmente a su situación moral, ¿qué le espera a los niños de hoy con la doble moral proliferante en nuestras sociedades, donde impera el utilitarismo y la vida no tiene ninguna garantía además de costar cualquier centavo, pero donde a la vez por pura apariencia y sin mayor fundamento una mujer que aborta es condenada a la mirada castigadora de todos? Además el panorama ambiental no es muy prometedor, de hecho es aterrador, el calentamiento y el oscurecimiento global, los fenómenos del niño y la niña, la extinción masiva de diversas especies animales y vegetales, todo esto que no solo desequilibra sobremanera la vida en el planeta sino que además la amenaza seriamente; las esperanzas de vida humana en el planeta al paso que vamos son según la comunidad científica, en el mejor de los casos, de ciento cincuenta años con pésima calidad.
Abortar es garantizar que las condiciones de vida de los que ya inexorablemente están aquí no empeoren por cuestiones de cantidad, pues no solo ya somos muchos, estamos apretados y (sobre)vivimos sin garantías, sino que además quienes tienen el poder y la posibilidad de mejorar la situación global no lo hacen ni lo harán, porque sus intereses no están fijados más que en su propia satisfacción, cosa que no juzgo, pues es natural el egoísmo en el ser humano, muestra de ello es la pelea que se da entre los gemelos con solo días de nacidos a la hora de ser amamantados, con todo que la mujer cuenta con dos senos; así que la cuestión no es que el ser humano nazca bueno (léase esto como libre de egoísmo) y la sociedad lo corrompa, es que simplemente el ser humano instintivamente busca su satisfacción sin importar la de los demás, lo cual deriva incluso en ese común propender a la maldad, en resumen, es de nacimiento egoísta, si aprende algo en su crecimiento es justamente a compartir. Pero retomando el asunto, abortar, es por demás evitar un sufrimiento mayor a ese ser humano en gestación, quien al nacer tendría que enfrentarse al debacle de situación global de la humanidad, tal vez por eso los neonatos de ahora lloran más que los de antes al ver la luz por primera vez... Pero miento, lo digo sin haber presenciado más que el parto de una vaca, es una afirmación producto de oídas médicas; de lo que si tengo certeza es que en este sentido el aborto tiene mucha similitud con la eutanasia, pues como esta, a los efectos evita mayores sufrimientos al ser humano que muere a pesar de no ser, en el caso del aborto, su objetivo principal. Vivir como vivimos hoy no es un derecho, es un padecimiento, una condena que ninguno pidió y sin embargo, por extraño que parezca, cumplimos gustosos; es que en la cárcel no todo es malo, hay pequeñas cosas buenas, de ellas y de la siempre poco cimentada esperanza se aferran los convictos para no caer en el suicidio, ¿no es justo evitarle esto a otros?
El aborto, pues, evita mayor sufrimiento al ser humano en gestación teniendo en cuenta todo el contexto global de nuestros tiempos, y evita el empeoramiento de las condiciones de vida de muchos otros seres humanos, así que no solo es un método de control demográfico sino un garante de no empeorar o desestabilizar aun más las situación global, a estas alturas cuanto menos se reproduzca el ser humano más posibilidades, aunque no demasiadas a ser sinceros, suscita de mejorar la ya mencionada situación global. En este punto el dilema ético sobrepasa el límite de la conservación y el respeto de la vida, toca un punto mucho más importante, la conservación de la especie, en lo posible en buenas condiciones. Ciertas especies animales cometen infanticidio con algunas de sus crías cuando nacen muchas porque no solo no les pueden garantizar la supervivencia sino que también ponen en riesgo la de las demás. Es preferible y necesaria la calidad que la cantidad, y si debemos sacrificar la segunda por la primera, entonces no caben reproches.
El deber del ser humano como el de los demás seres vivos, es conservarse vivo y en buenas condiciones, si solo puede hacer lo primero, entonces está labrando su camino a la extinción. Debemos en nuestra actual situación ver en el aborto más que cualquier otra cosa, un medio para al menos conservar a la especie, ya que no en buenas condiciones, no en peores. Limitar la población garantizará el no empeoramiento de la situación actual, incluso la inclinará a mejorar.
El ser humano ha pasado a lo largo de la historia por periodos muy difíciles y ha tenido que tomar medidas drásticas para sobrevivir, medidas que en otras circunstancias no habría tenido que tomar. En este momento histórico es necesario que tome el aborto como medida para su conservación a pesar de las diversas controversias que genera, a pesar que muchos vean en él un sufrimiento y un crimen más que una salvación, pero la realidad es lo que hay que afrontar y esta es una de las medidas a tomar, precedida por supuesto de la abstinencia de procreación a través el uso de métodos anticonceptivos, pero en cualquier caso es lo debido si queremos conservar la especie e intentar mejorar sus condiciones de vida. Aristóteles escribió en el Libro III de La Política: «Es evidente que la mayoría de los hombres soportan muchos sufrimientos por si vivo deseo de vivir, como si en el vivir hubieses una cierta felicidad y dulzura natural», pues bien, si queremos seguir disfrutando esa «cierta felicidad y dulzura natural» del vivir, de la vida, entonces hay que «sufrir» ahora el aborto como hemos hecho y hacemos con cosas mucho peores.
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